Cuento del gallo cantor

 

Había una vez en una hermosa granja un gallo muy bonito pero también bastante malhumorado. En el corral él siempre destacaba por encima de los demás y no dejaba que ningún otro gallo le pasara por delante porque él era el rey o así lo creía.

Muchas veces por las mañanas el gallo se dedicaba a despertar a los demás para que recogieran el corral y así él poder seguir durmiendo o descansando o bien que se paseara de un lado para otro extendiendo su alto plumaje. El gallo lo que hacía para despertar a aquellos que dormían con él en el corral era gritar o cantar muy alto así, nadie podría impedirle su descanso y se levantarían dejando todo el corral libre para él.

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Como podemos ver, este gallo era muy egoísta y siempre trataba de salirse con la suya en todo momento para que nadie pudiera molestarle. En algunas ocasiones, el resto de gallos que había en el corral viviendo le tenían mucho miedo pues nadie podía con él y se sentían muy perdidos.

Un buen día, este gallo al que todos temían se levantó en la mañana temprano para cantar y que todos sus compañeros se despertaran para hacer las tareas mientras él nuevamente dormía como ya era una costumbre que él mismo se había impuesto.

Sin embargo, a la hora de cantar, el gallo vio que no le salía la voz y que no podía hacer nada porque el resto de compañeros del corral le escucharan. Todos los animales, sorprendidos parecía que pensaban que se había hecho justicia con este gallo, ya que así nunca más podría molestarles.

El gallo se había quedado sin voz por molestar todas las mañanas a sus compañeros y además, ser tan egoísta de quitarse de las tareas del corral mientras sus compañeros trabajaban.

 

 

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