Cuento de los lápices mágicos

Había una vez dos compañeras de instituto que eran muy buenas amigas y siempre estaban juntas. Las dos chicas salían en el mismo grupo y les gustaba estar contándoselo todo continuamente. Se podía decir de ellas que no tenían secretos y que tenían mucha confianza la una en la otra por tanto, no es de extrañar que siempre las viéramos juntas.

En la época de exámenes Elsa y Julia que es así como se llamaban nuestras dos protagonistas, quedaban por las tardes para estudiar y llevarse bien preparado el examen al día siguiente.

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Un buen día Elsa estaba caminando por la calle como de costumbre cuando se enteró de que en una tienda cercana a su casa había un hechicero que vendía unos lápices mágicos que según comentaban, tenía todas las respuestas para los exámenes a los que las niña...

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Cuento del libro viejo

Había una vez una vieja Biblioteca en la que todo el mundo podía encontrar el libro que le gustara. En este establecimiento se almacenaban por todos los años las grandes obras y buenos libros de consulta que ayudaban a los estudiantes en sus exámenes o a las personas que querían conocer un poco más sobre un tema determinado, les servía completamente para estar siempre informados de todo.

De entre todos los libros que sacaban las personas que estaban inscritas en la biblioteca había uno que era el preferido por todos. No había persona que entrase en la biblioteca y no mirase de cerca ese libro para después llevarlo a su casa y ojearlo un poco.

El libro en cuestión era el más viejo y deteriorado que encontrábamos en la biblioteca e igualmente el que más sacaba la gente para leer...

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Cuento del gallo cantor

Había una vez en una hermosa granja un gallo muy bonito pero también bastante malhumorado. En el corral él siempre destacaba por encima de los demás y no dejaba que ningún otro gallo le pasara por delante porque él era el rey o así lo creía.

Muchas veces por las mañanas el gallo se dedicaba a despertar a los demás para que recogieran el corral y así él poder seguir durmiendo o descansando o bien que se paseara de un lado para otro extendiendo su alto plumaje. El gallo lo que hacía para despertar a aquellos que dormían con él en el corral era gritar o cantar muy alto así, nadie podría impedirle su descanso y se levantarían dejando todo el corral libre para él.

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Como podemos ver, este gallo era muy egoísta y siempre trataba de salirse con la suya en todo momento para que n...

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Cuento de la ballena feliz

Había una vez una ballena muy pequeña que vivía en el agua y estaba siempre muy feliz porque podía chapotear libremente allí donde ella quisiera. La ballena siempre salía al sol de entre el agua para disfrutar de los días más hermosos y sentirse bien.

Pero la felicidad de esta ballena se truncó cuando un buen día, mientras nadaba como de costumbre en el mar, un fuerte oleaje empujó a la ballena a la orilla y ya no estaba en el agua que tanto le gustaba a ella disfrutar día y noche. La ballena no pudo evitar sentirse triste y pensó que pronto le llegaría su fin pues sentía que ya nada podría hacer por salir adelante.

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Unas niñas que estaban jugando en la orilla de la playa se encontraron con la ballena que estaba llena de arena, muy sucia y bastante triste en general...

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Cuento de la tortuga y la ardilla

Había una vez una pequeña tortuga que todas las mañanas salía a darse un baño al estanque. El animal era muy feliz y se sentía muy contenta de estar vivo y de tener todo lo que necesitaba a su alrededor para estar alegre cada día y disfrutar al máximo.

Pero un buen día la tristeza azotó el semblante de la pobre tortuga y ahora cada día le resultaba más complicado estar alegre y sonriente como de costumbre. La ría en la que siempre se bañaba nuestra pequeña amiga se había secado y ahora ya no podría disfrutar como siempre de su baño.

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La pequeña tortuga estaba muy agobiada porque nunca antes se había sentido tan abrumada...

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Cuento de los tres perezosos

Había una vez en una casa muy pequeña tres hermanos muy perezosos. Los tres chicos nunca tenían ganas de hacer nada y siempre se sentían muy cansados como para atender a las labores que debían estar haciendo. Parecía que nada en este mundo les importara.

Un buen día los tres hermanos estaban tranquilos como siempre cuando de repente reciben la llamada del notario pues su padre, que estaba muy enfermo, había fallecido recientemente y tenían que mirar la herencia que les había dejado.

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El padre de los tres chicos ya advirtió en su día al notario que sus hijos eran muy perezosos y que seguramente le costaría mucho que se pusieran de acuerdo en algo por eso, el padre de los chicos dijo que lo único que le quedaba en herencia era un burro y que éste sería para el más perezoso de los t...

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Cuento del castigo del mercader

Había una vez un mercader en un pequeño pueblo al que todos conocían como una persona tacaña, déspota y con muy pocos amigos. Este comerciante casi siempre estaba enfadado, con ganas de nada y sintiendo que tenía muy mala suerte en todo.

El mercader a menudo trataba a las personas muy mal y casi nunca agradecía a nadie lo que hacían por él. De esta manera, el mercader se ganó la desconfianza de todos y casi nadie quería estar a su lado. De hecho, cuando iba a los mercados todos sabían que no podían hacer nada por él y que seguramente les tratara muy mal como hace siempre.

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Un buen día el mercader se fue a buscar algo para comprar a un mercado muy popular de la zona e iba diciendo a todos: “quiero algo bueno pero que sea muy barato porque no tengo dinero”

El que no tuviese di...

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